Me buscaste en el sonido más leve, apuntando tu oreja diminuta hacia la antigua fragilidad del horizonte. Luego dirigiste tu ojo transparente a la vastedad detenida de las cosas, y aturdido, adivinaste su gesto inútil. Guiado por el eco simple y rotundo de tu pecho y por la oculta malicia de la luz, encontraste mi casa marcada por la indiferencia de los muebles. entonces tuviste miedo y buscaste refugio en la liquidez del espejo. Fue así que una noche te hiciste mi semejante; un brazo mas de mi alarmado cuerpo. Desde entonces reconoces e interpretas los dispersos ademanes de mis sueños, y lejos siempre, observas el transcurso enmarañado de mis pensamientos. Ahora das a tu presencia sigilosa un rudo golpe, una mueca, una palabra. Sabes que somos el mismo pulso, el mismo rabioso recuerdo, y tu voz,enmohecida y porosa, me denuncia y me describe; tu saliva, llena mi boca. Pero no has venido de las semilla más profunda de la ola y de la arena sólo a señalarme; sino a derramar la evidencia de tu carne frente a la línea nítida y perfecta de mi imagen.
martes, 21 de marzo de 2017
jueves, 16 de marzo de 2017
cartapaciosNúm. 3
...llego un muchacho a vender unos cartapacios y papeles a un sedero...
Don Quijote de la Mancha
Capítulo IX
Primera parte
lacustre
I
... y tenia oscuras sombras, profundamente escondidas
donde ningún hombre llegaba...
John Keats
Una simple luz dilucidando el poniente lago
donde toda la filosofía
se recarga sobre resecos árboles
las ráfagas de aire
de aire infinito
que se despunta al atardecer oleado alado ligero
cuyos espacios se dilatan ( y nosotros en espera)´
el lejano canto de algún desconocido animal
el instinto el retorno la mítica mística pareja
la pareja eterna
y junto al agua los espíritus densos
el eco y ese negro
en flor de loto
tratando de arrancarle lamentos al viejísimo saxo
hablando de Coltrane
y más tarde de Lake y también de Joe Coker
(something to say, como diría él)
heavy spirits
los espíritus más gruesos los más fuertes
intentando echarlo fuera
creyendo que tienen algo que decirnos.
II
Y el final de los tiempos nunca llegará,
pero tampoco serán eternos.
Sobre la seca superficie del lago
se descubre apenas el reflejo de la luna
la simple trayectoria elíptica
mientras
los monolitos precisan un triángulo
cuyas escuadras nos mantienen cautivos
(en ese instante sopla el viento)
la música es por Garbarek en el soprano
y en concordia con los otros aires
Where is the grass? se oye la vasta risa
Where is the grass? se ésta una gran noche
hermano
donde el tiempo no fluye y vemos reflejos
de plata.
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